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Ingresos vs, gastos.

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Reconocimiento de gastos

Definición.
Gasto es la corriente de recursos o potenciales de servicios que se consumen en la obtención del producto neto de la entidad: sus ingresos.
El gasto de define como expiración de elementos del activo en la que se han incurrido voluntariamente para producir ingresos.
Las pérdidas son expiraciones involuntarias de elementos del activo que no guardan relación con la producción de ingresos.

Definición del activo.
Básicamente el Activo lo constituye beneficios futuros; para que sean de beneficios futuros estos potenciales de servicios no han de haber expirados, han de tener un valor positivo y tiene que ir a dar a una entidad específica que tiene un derecho exigible de tal naturaleza que puede excluir a terceros de que lo reciban o utilicen.
Los atributos esenciales y pertinentes del activo son la existencia de un potencial de servicio y del derecho a recibirlo.

Inclusiones en los gastos.
Conceptualmente, las perdidas pueden distinguirse de los gastos y, por lo tanto, debe de excluírselas de toda determinación de la utilidad neta de las operaciones. Pero, debido que afectan el bienestar de una entidad, son adecuadamente deducibles de los ingresos para llegar a la utilidad periódica neta.
Debido a que la utilidad neta permanece inalterada, en la práctica corriente no se establece diferencia entre los gastos y las modificaciones de los ingresos.
Debido a que los intereses es mas una recompensa al uso del capital que una causa de ingreso, en la teoría de la entidad cabe establecer un poderoso argumento a favor de la definición del interés como una distribución de la utilidad mas bien como una determinante de la misma. Proceder a restar los intereses de los ingresos cual si fuera un gasto es, al parecer, adecuado solamente dentro de la teoría patrimonial. También sostiene que los impuestos sobre la renta no son un gasto, sino distribuciones de la utilidad y se hace notar específicamente que no se les devenga en años con pérdida.
El costo neto de conseguir capital con la emisión de acciones o títulos se determina, generalmente comparándolo con el producto así recibido, siguiendo la misma línea de razonamiento ¿Deberían considerarse como gastos de los costos en que se incurren al preparar o expedir cheques periódicos por dividendos? De no ser así ¿qué son?
Puesto que estos costos son necesarios para las operaciones de la empresa, debemos dar por supuesta una relación indirecta de los mismos con los ingresos., y estos costos han de tratarse como gastos.
Todas las restas necesarias para llegar a la utilidad neta para los accionistas son gastos y, aunque quizás sea teóricamente deficiente, este enfoque encierra las ventajas prácticas de que gira en torno de un residuo importante.
Y aunque el estado de pérdidas y ganancias que el contador prepara, presenta los gasto clasificados y generalmente enumerados en el orden de: costo de mercancías vendidas, gastos de venta, gastos administrativos e impuestos, todos los gastos son homogéneos en cuanto se le resta de los ingresos. No hay prioridades en el orden de recuperación.

Medición de los gastos.
Idealmente la medición de los gastos deberá expresarse a base de valor que para el dueño tiene los potenciales de servicios, consumidos en la producción de ingresos. Esto se infiere naturalmente, de las ideas de que la base conceptualmente superior de la valorización de los elementos del activo es el valor que estos elementos tiene para su dueño, y que los gastos son elementos expirados del activo. Por lo general, la idea es que el valor para el dueño es le valor actual de los cobros futuros netos en efectivos que se esperan de aquel elemento del activo. Debidos a su subjetividad, las mediciones de los gastos se exponen en gran medida, a base de algún concepto de costo o valor corriente.

Costo o valor corriente.
Hemos de hacer notar que el costo de la sustitución se sostiene sobre la base de que el valor que un elemento del activo tiene para su dueño no puede ser superior al costo de sustituirlo. Presumiblemente, si el valor actual de un elemento del activo es mayor que el costo de adquirirlo, se adquirirá otros elementos mas del activo, siempre que sean suficientemente divisibles en pequeños incrementos, hasta que de los dos montos sean iguales.
Se considera que la base de valorización de los elementos del activo es el precios corriente de venta de los mismos, menos los costos que se desprenden de el, si los hay, debido a que: 1) representa el valor que el elemento del activo tiene para su dueño, en el sentido de que le permite hacerse de mercancías y servicios; 2) puede ser el costo de oportunidad del elemento del activo, representando así el sacrificio económico real en que se incurre cuando el elemento del activo se consume en la producción de ingresos, siempre que no haya asequibles otros usos mas valiosos y 3) representa el valor mínimo del elemento del activo para su dueño. Por regla general, se rechaza el uso de los valores de mercado, debido a que estos valores no existen respecto a muchos elementos del activo, ya que el punto de vista de la liquidación, implícitos en su uso, choca con el concepto de empresa en marcha.
Pero, a veces, hay partidas de inventarios y otros elementos del activo a los que se retiran de servicios y que, en espera de su venta, se le evalúa a su valor neto realizable.
Un elemento del activo puede tener, naturalmente, para su dueño, un valor inferior a su costo de sustitución pero superior al valor neto realizable. Esto seria cierto respecto a elementos del activo a los que los cambios tecnológicos han vuelto anticuados. Estos elementos del activo pueden utilizarse en la producción de mercancías que puedan venderse con beneficios mientras que, de por si, quizá no tenga valor alguno o valor negativo, es decir, que los costos de eliminarlos quizá sean superiores al precio de venta. Así pues, no existe al parecer, ninguna medida sustitutiva única que, en todo momento y en todas condiciones, constituya la aproximación al valor actual tal como se le determina descontando futuros cobros netos esperados en efectivo.
El contador rechaza, por lo general, el costo de la sustitución como base para la medición de elementos del activo y los gastos. Pero hay excepciones, Reconocidas, en especial cuando las mediciones sobre base corrientes es por demás probable que discrepen sustancialmente de las mediciones contabilizadas.

Costos.
Aunque la practica común para la medición de los gastos, a base del costo histórico, esta a menudo justificada por la objetividad, puede existir algún fundamento teórico de la misma. Pero por lo general, el apoyo dado al costo histórico no obedece a que pueda dar un valor aproximado. El fin primordial de la contabilidad es de que dé cuenta a los accionistas de la actitud para la administración propia de la dirección de la S.A.
Y un informe debidamente redactado del modo de administración presenta la inversión de los accionistas tal como este comprometida o incluida en recurso y sigue el curso de estos compromisos e inclusiones mientras fluyen por la entidad hasta llegar a terceros. A si pues se insta al contador a que se ocupe de la inversión, o de los costos representados por los recursos, mas bien que de su valor.
Pero el concepto del costo esta tan profundamente arraigado en la contabilidad que, incluso elementos del activo adquiridos como donativos se dice que tiene un costo igual a su valor medio de mercado en el momento que se le recibió.

Momento Del Reconocimiento De Los Gastos
¿En que momento deberá encargarse a gastos las mediciones monetarias de los potenciales de servicios consumidos en la producción de ingresos?
En esencia la idea del hermanamiento exige que los ingresos, y los gastos en los que se ha incurrido para producirlos, reciban en las cuentas un reconocimiento periódico concurrente. Solamente si el esfuerzo (gasto) esta debidamente relacionado con el logro (ingreso) será cuando la diferencia (utilidad) tendrá algún significado como índice de la eficacia en el uso de los recursos. Así pues el principio del hermanamiento es un reconocimiento de la relación de causa efecto que existe entre gasto e ingreso.
Los potenciales de servicios consumidos en la producción de ingresos habrán de tratarse cuando se les emplee como gastos. Pero el reconocimiento del ingreso se pospone debido a que se sigue el principio de la realización. Y por cuanto ha que hermanar el gasto y el ingreso, de ello se infiere que la idea de la realización regula también, al menos hasta cierto punto, el momento para el reconocimiento del gasto dicho de modo más amplio, el reconocimiento del gasto esta teóricamente en función del reconocimiento del ingreso.
Pero por desdicha, falta una correlación positiva claramente discernible entre gasto e ingreso. Aunque son necesarios para las operaciones de una empresa muchos gastos no guardan sencillamente una relación discernible con los ingresos. Como resultado de ello, se han empleado como guía burlas, para el reconocimiento de gastos las ideas menos exactas de costos del producto y costos del ejercicio.

Costo del producto.
Determinados factores de la producción son esenciales para la producción de mercancías cuando se les mide a base del costo, estos potenciales de servicios reciben la denominación del "costo del producto" una vez se ha determinado que un costo lo es del producto, se le pone en relación con una mercancía especifica y se le da por gastado cuando se reconoce el ingresos procedente de la venta de la mercancía.

Costos Directos Ajenos Al Producto
De ves en cuando pueden haber costos específicamente relacionados con determinados ingresos pero no con las mercancías vendidas. El mejor ejemplo lo tenemos en las comisiones de los agentes vendedores. Este costo quizás no se cague en el ejercicio en el que se incurrió en el, sino hasta comenzado el ejercicio posterior.
De igual modo cabe establecer una relación bastante estrecha entre los costos en que se incurre para promover un producto nuevo y los ingresos que son resultado de la venta de dicho producto. Estos costos no deberán cargarse a gastos sino hasta que se reconozcan los ingresos por la venta de los productos.
En determinados casos se incurren en costos directamente relacionados con ingresos específicos después del ejercicio en que se hizo la venta, o "costos posteriores", tal como se les llama. Son ejemplos de ellos los costos del cumplimiento de una garantía y los de cobranza respecto a las garantías el ingreso queda típicamente, reconocido en el momento de la venta.
El procedimiento alternativo consiste en aplazar el reconocimiento de una parte del ingreso hasta que sea incurrido en los costos de cumplimientos de la garantía, asignando así algo del ingreso al ejercicio en el que se le devengan por medio del cumplimiento de la garantía. Los costos de cobranza en el que se esperan habrán de incurrirse, cabe también asignarlos como gastos del ejercicio en el que se hizo la venta, con la alternativa de aplazar el reconocimiento del ingreso hasta que se ha cobrado el efectivo si se espera que los costos habrán de ser apreciables y si el cobro es por demás inseguro.

Costos Del Ejercicio
Cuando el costo de buscar ingresos no es posible relacionarlo con ningún ingreso específico se le llama costo del ejercicio. Los costos del ejercicio se dan por gastados en el ejercicio en el que se incurrió en ellos. Típicamente se les encuentra solamente en las funciones de ventas y administración de la entidad de negocio, salvo cuando se emplea la determinación directa de los costos.
Paton y Littleton sostienen que, en circunstancias ideales todos los costos estarían ligados a productos y se les daría por gastados en el momento del reconocimiento del ingreso dimanante de su venta. La realización del ideal de Paton y Littleton exigiría que todos los costos pasaran por una cuenta de inventario y que se le reconociese como el único gasto de la entidad: costo de las mercancías vendidas.
Sin embargo el concepto del costo del ejercicio parecerá un expediente debido solamente a que el reconocimiento del ingreso esta gobernado por otro expediente: la realización. En los casos en que los ingresos quedan reconocidos cuando se le crea (en el sentido de valor añadido o plusvalía), todos los costos relacionados con su producción son costos del ejercicio, así pues el intento del contador por disminuir las incertidumbres en la medición del ingreso confiado para ello en la realización, tiene como una de sus consecuencias naturales un momento de la incertidumbre que rodea la medición del gasto del ejercicio.
Sin embargo, ningún costo pose un atributo a el inherente que exija que se le cargue a gastos, inmediatamente y todas las veces en que se incurren en el. No se puede dar por supuesto que sean cauda del ingreso corriente puesto que no hay tal ingreso corriente ni se ha hecho intento alguno por obtenerlo. Por lo tanto estos costos hay que relacionarlos con ingresos futuros.

Perdidas.
No debe hacerse intento alguno por el hermanar perdidas con ingresos específicos puesto que por definición, son potenciales expirados de servicios, deberá cargarse contra los ingresos del ejercicio en que aquellos perdieron su "capacidad de discernible para producir ingresos".
La distinción entre pérdida y costo del ejercicio no es un asunto fácil y a menudo es cuestión de juicios. La dificultad en trazar esta distinción sirve de base para que tanto los gastos como las pérdidas se carguen a los ingresos corrientes dejando ver, naturalmente, tan claro como sea posible dicha distinción.
Por otra parte determinadas expiraciones del potencial del servicio pueden ser correcciones echas a gastos del ejercicio anteriores; si tal es el caso, se le debe cargar directamente a ganancias retenidas, cuando sean pertinentes.

Resumen
Aunque se les ha definido de diferentes maneras, los gastos son, básicamente, expiraciones de elementos del activo en las que se han incurridos voluntariamente en el intento para la producción de ingresos, mientras que las pérdidas son expiraciones involuntarias que no guardan relación alguna con la producción de ingresos. Aunque conceptualmente, cabe la distinción entre pérdidas, modificaciones del ingreso y distribuciones de utilidades (intereses) no se establece en la practica, distinción alguna entre ellas y los gastos.
Idealmente, los gastos deberían medirse a base del valor que los elementos consumidos del activo tienen para el dueño. Hay algo de base teórica para la afirmación de que este valor puede ser igual al costo histórico en el momento en que se adquiere tal elemento del activo pero típicamente los gastos se miden en costos históricos y se les justifica a base su objetivad e idoneidad, como base para dar cuenta de la eficacia de la administración.
Si la utilidad ha de ser índice de la eficacia, los gastos (esfuerzos) y los ingresos (logros) tienen que quedar reconocidos coincidentemente. El principio de la realización aplaza el reconocimiento de los ingresos y el principio del hermanamiento reclama que el reconocimiento de los gastos se demore hasta que se reconozca el ingreso debido a que menudo no se llega a discernir una correlación positiva entre gastos e ingresos se emplean las ideas de costos del producto y costo del ejercicio para que se facilite el reconocimiento de los gastos. Los costos del producto van ligados al producto y se les carga a gastos cuando se venden los productos. Los costos del ejercicio se cargan a gastos cuando se incurren en ellos. Las pérdidas se reconocen dentro del periodo en que se incurrió en ella.

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